
Dejen de luchar con sus calentadores laterales
Seamos honestos: reemplazar las lámparas de calefacción en las máquinas de soplado de PET suele ser un verdadero problema. O bien hay que lidiar con un tamaño que no encaja bien, o bien hay que enfrentarse a un montón de conexiones eléctricas que resultan complicadas de manejar.
Nos cansamos de eso. Por eso, diseñamos nuestros calentadores de tubo de cuarzo para que se ajusten perfectamente a las máquinas Sidel, ya sea que se trate de los modelos antiguos SBO o de la serie Matrix más reciente.
Sin taladros. Sin soldaduras. Sin problemas.
Pasamos mucho tiempo pensando en los detalles técnicos: la longitud, el diámetro, las tapas de los extremos… Todo coincide exactamente con las especificaciones del fabricante original. Estos tubos simplemente se insertan en los racks de calefacción existentes y se fijan en su lugar.
¿Por qué es importante? Porque si los tubos no están bien fijados, se generan zonas de calor excesivo. Y eso significa botellas defectuosas. Nos aseguramos de que no haya ningún espacio entre los tubos, para así garantizar una distribución uniforme del calor.
El aspecto térmico
Estas lámparas generan calor de manera rápida y eficaz. Utilizamos vidrio de cuarzo de alta pureza, para que el calor infrarrojo pueda penetrar fácilmente a través de la pared de plástico de la preforma, sin ser bloqueado. Además, utilizamos sustancias halógenas específicas para mantener estable la temperatura del filamento.
Un consejo: una potencia elevada puede generar algo más de presión en el sistema eléctrico. Si está utilizando las máquinas Matrix al máximo, asegúrese de que sus transformadores puedan soportar la corriente máxima. No quiere terminar con daños en sus equipos.
Ponerlos en marcha
Lo mejor de todo es el sistema de cableado. Utilizamos conectores industriales estándar, por lo que puede conectarlos y tenerlos listos para usar en pocos minutos. Sin adaptadores extraños ni conexiones complejas.
Dado que el tamaño eléctrico es el mismo que en las series SBO y Matrix, su sistema de control ni siquiera se da cuenta de que algo ha cambiado. Obtendrá la misma distribución de calor a la que está acostumbrado, pero sin los tiempos de inactividad y recalibración habituales.
Simplemente reemplace los tubos, encienda el interruptor y vuelva a trabajar.