
Consejos para lograr la temperatura ideal en el horno de la bandeja de cocción
Si utiliza una cocina automatizada, sabe bien los problemas que eso conlleva. Necesita que los elementos calefactores respondan de inmediato a las órdenes del PLC, y no en cinco minutos. Por eso utilizamos lámparas de infrarrojo de onda corta.
La mayoría de los calentadores simplemente calientan el aire, esperando que eso sea suficiente. Pero estas lámparas envían energía directamente hacia los alimentos. Es algo completamente diferente.
Mantener una temperatura constante
El secreto está en tener una masa térmica baja. Combinamos estos calentadores con controladores PID y SSR, para que el sistema pueda reaccionar al instante.
Cuando el controlador solicita más calor, el elemento IR activa su máxima potencia en pocos milisegundos. Es muy rápido. Y así se logra mantener una temperatura constante en toda la superficie de la bandeja, evitando esos puntos calientes que dañan la superficie de los alimentos.
Los detalles técnicos del equipo
Construimos estos calentadores con filamentos de cuarzo y tungsteno de alta pureza. Pero no nos limitamos a darle un componente universal. Ajustamos la potencia y el voltaje para que se adapten a su red eléctrica específica.
Si aumentamos el voltaje, podemos utilizar cables más finos sin preocuparnos por las caídas de voltaje. Por lo general, utilizamos bases R7 o SK15. ¿Por qué? Porque son sencillas de usar. Si una lámpara se estropea, el personal de mantenimiento puede reemplazarla en pocos minutos y seguir trabajando. No es necesario reconectar todo el sistema.
Las ventajas y desventajas (y cómo manejarlas)
Lo bueno es que estos calentadores ofrecen una gran potencia en un espacio reducido.
Pero hay que ser inteligente con la ventilación. Si se coloca una lámpara de 2000W en un espacio pequeño sin suficiente flujo de aire, se derretirán los cables y se dañarán los sensores antes incluso de que la lámpara se desgaste. Es un error común, pero costoso.
También personalizamos la capa de cuarzo para cambiar la longitud de onda. Esto asegura que el calor llegue realmente hasta la masa, en lugar de solo quemar la superficie superior. Es un pequeño ajuste técnico, pero marca la diferencia entre una lámpara genérica y un herramienta profesional realmente eficaz para panaderías.