
Dejen de quemar la superficie exterior y dejar el interior crudo
Todos hemos pasado por esto: estamos trabajando con un trozo de carne grueso o un pan denso. Para cuando el centro está realmente cocido, la superficie exterior ya está quemada. Es frustrante.
El problema es que el aire es un mal conductor del calor. Por eso utilizamos tubos infrarrojos de cuarzo circulares. En lugar de depender del aire caliente que se filtra lentamente hacia adentro, estos tubos envían radiación de onda corta directamente al corazón del alimento. Esto hace que las moléculas de agua en su interior vibren. El resultado? Tanto el interior como el exterior se cocinan a aproximadamente la misma velocidad. Ya no habrá capas quemadas que oculten un centro crudo.
La tecnología detrás del calor
Utilizamos cuarzo de alta pureza, ya que permite que la mayor cantidad posible de energía infrarroja pase a través de él. Al ser los tubos circulares, distribuyen el calor de manera uniforme por todo el horno. Ya no hay “puntos fríos” donde algunos platos se cocinen más lentamente que otros.
Pero hay algo importante: no basta con conectarlos y dejarlos funcionar solos. Se necesita un controlador PID para mantener la temperatura precisa. De lo contrario, podríamos exceder la temperatura deseada y arruinar el producto.
Puede elegir la potencia según el espacio disponible. Claro, una potencia mayor permite alcanzar la temperatura más rápido, pero también ejerce más presión sobre el sistema eléctrico. Si las rejillas de ventilación no expulsan suficiente aire, es posible que los filamentos se quemen. El equilibrio es clave aquí.
Manteniendo todo en funcionamiento
Lo mejor es que estos tubos son reemplazables sin problemas. Encajan perfectamente en la mayoría de los hornos industriales. Una vez instalados, basta con vigilarlos periódicamente. Revise los cables cada seis meses en busca de oxidación. Es una revisión rápida, pero le evitará problemas en medio del proceso de cocción.
Una última cosa: tenga cuidado con el vidrio. El cuarzo es delicado. Si lo toca con dedos grasientos o permite que se acumule suciedad, aparecerán “puntos calientes” en los tubos. Eso puede causar daños graves al calentador. Basta con limpiarlos con alcohol isopropílico para que funcionen bien.