
Cómo calentar realmente un espacio semivacio (sin desperdiciar energía)
Si alguna vez has intentado calentar un cenador o una zona de cambio con un calentador normal, sabrás lo difícil que es. Lo enciendes, el aire se calienta por un momento, pero luego una brisa ligera arrastra todo ese calor consigo. Es frustrante.
La clave está en dejar de tratar de calentar el aire. No se puede ganar esa batalla. En lugar de eso, hay que calentar a las personas y a los objetos que se encuentran dentro del espacio.
Por eso utilizamos radiadores de ondas infrarrojas de corta longitud. No dependen de la circulación del aire; envían calor directamente hacia donde apuntan. Es como estar bajo el sol en un día frío de otoño.
La potencia ideal: 1500W
Elegimos 1500W porque es suficientemente potente para combatir esos molestos vientos fríos, pero al mismo tiempo no sobrecarga el sistema eléctrico.
Es necesario encontrar un equilibrio: se necesita suficiente potencia para sentir el calor de inmediato, pero tampoco se debe sobrecargar el circuito eléctrico. Esta potencia funciona perfectamente en circuitos estándar de 110V-220V.
Por qué los colocamos en el techo
Imagina que son como “chispas de calor”. Al colocarlos en el techo, las ondas infrarrojas viajan en línea recta hacia el suelo. Hemos diseñado los reflectores para que dirijan esa energía hacia abajo, evitando que se disipe en el aire. Así, una habitación helada se convierte en un lugar acogedor casi al instante en que se enciende el aparato.
Algunos puntos a tener en cuenta
Existen algunos detalles importantes. Dado que estos aparatos emiten mucho calor, no se pueden colocar en cualquier lugar. Si están demasiado bajos, pueden causar molestias a las personas, o incluso dañar los muebles. Por lo general, recomendamos una altura de techo de al menos 2.5 metros. Eso permite que el calor se distribuya de manera natural.
Otro consejo: no dejes que estos aparatos funcionen a plena potencia durante doce horas al día. Eso aceleraría el desgaste del filamento. Si los utilizas en lugares comerciales muy concurridos, conecta los aparatos a un termostato simple. Así, se evitará el desgaste prematuro del equipo y se reducirán las facturas de electricidad.