
En el suelo, el moldeador SBO funciona o deja de funcionar en función de la temperatura constante de las preformas. Si el túnel de calentamiento comienza a desviarse de esa temperatura, se nota de inmediato: cuellos finos, zonas cristalizadas en las superficies de las preformas, y una velocidad de producción que debe reducirse para mantener la estabilidad. Con el SBO, la optimización del calentamiento de las preformas no consiste en usar más energía. Se trata de ajustar el perfil térmico deseado mediante el uso del emisor infrarrojo adecuado, y luego mantener ese ajuste.
Configuramos el sistema utilizando lámparas infrarrojas de onda corta de cuarzo, adaptadas a la geometría del túnel SBO. Estas lámparas funcionan con voltaje de 230 V y conectores R7, por lo que pueden instalarse directamente en los enchufes existentes. Cada lámpara está ajustada para producir una emisión espectral estable, de modo que la superficie de la preforma se caliente rápidamente, mientras que el núcleo permanece a una temperatura constante. Esto reduce la diferencia de temperatura, evitando así que sea necesario sobrecalentar las preformas. En la práctica, se puede mantener una temperatura estable dentro de un rango de ±2 °C en toda la superficie de la preforma, manteniendo así la consistencia en cada botella producida.
La razón por la cual esto funciona es que el SBO fue diseñado con un patrón específico de alimentación de calor. Al reemplazar las lámparas halógenas por lámparas infrarrojas de cuarzo, manteniendo la misma geometría y los mismos puntos de montaje, se logra recuperar el perfil térmico deseado, sin necesidad de modificar el túnel. Los operadores experimentan menos alarmas relacionadas con la temperatura, menos desperdicios debido al desequilibrio en el calentamiento, y la producción se mantiene constante durante todo el ciclo de trabajo. El consumo energético disminuye, ya que el emisor alcanza la temperatura deseada más rápidamente y mantiene esa temperatura con menos variaciones.
Un consejo práctico: las lámparas infrarrojas de cuarzo generan mayor temperatura en su superficie, por lo que es importante mantener el flujo de aire alrededor del túnel de calentamiento. Es necesario mantener los reflectores limpios y garantizar una buena refrigeración; de lo contrario, se podrían generar puntos calientes localizados. Si la línea de producción requiere cambios frecuentes de color, se recomienda contar con lámparas con una vida útil de 5,000–7,000 horas, además de tener repuestos disponibles. De esta manera, la estabilidad en el calentamiento evitará interrupciones en la producción.